La atención médica de las enfermedades vasculares suele incluir el control de ciertos factores de riesgo, como la diabetes, el tabaquismo, el colesterol alto y la presión arterial alta. A continuación, se encuentra una descripción general de cómo controlar estos cuatro factores de riesgo:
Diabetes
La diabetes por sí sola, sin los demás factores de riesgo, acelera el avance de la aterosclerosis.
Los niveles altos de azúcar en la sangre (glucosa en la sangre) están vinculados a un mayor riesgo de tener enfermedades cardíacas y ataques cerebrales. Los niveles de glucosa en la sangre deben permanecer entre 70 mg/dL y 130 mg/dL antes de las comidas. El análisis de sangre llamado prueba de hemoglobina A1c puede detectar si los niveles de glucosa se mantuvieron bajo control. Con este análisis, se obtiene un promedio a partir de los niveles de glucosa en la sangre de varios meses. Un resultado óptimo es un nivel de hemoglobina A1c de menos del 7%.
La hemoglobina es una sustancia que está en el interior de los glóbulos rojos. Transporta oxígeno a todas las células del cuerpo. La hemoglobina se puede adherir a la glucosa.
Cuando hay demasiada glucosa en el torrente sanguíneo durante mucho tiempo, se pega a la hemoglobina que se encuentra dentro de los glóbulos rojos. Cuanta más glucosa haya en el torrente sanguíneo, más glucosa se pegará a la hemoglobina. La prueba de hemoglobina A1c mostrará el nivel de glucosa promedio en el transcurso de 2 a 3 meses. Los niveles altos de hemoglobina A1c están vinculados a un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.
El médico determinará el medicamento y el tratamiento más adecuados para la afección. La diabetes se puede controlar solo con dieta y actividad física o con medicamentos. Estos incluyen medicamentos orales que disminuyen el nivel de azúcar en la sangre, o insulina.
Colesterol alto
El colesterol alto o hiperlipidemia se produce cuando hay niveles altos de grasas (lípidos) en la sangre. Existen dos tipos principales de grasas en la sangre. Estos son el colesterol y los triglicéridos. El colesterol es una parte esencial de todas las células humanas. Los triglicéridos son necesarios para transportar la energía de los alimentos hacia las células.
Los niveles altos de colesterol de la lipoproteína de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés), o colesterol malo, son una de las causas de los cambios en las paredes internas de las arterias. Los niveles altos de LDL están vinculados a la formación de placa. Esta placa se endurece y, en consecuencia, bloquea la arteria y detiene el flujo de sangre.
El nivel de LDL recomendado depende de su edad, su estado de salud general, sus antecedentes familiares y de factores de riesgo, como si tiene diabetes o si ha sufrido un ataque cardíaco o cerebral en el pasado. El médico puede ayudarle a determinar cuál es el objetivo adecuado para usted. En general, se recomienda mantener un nivel de LDL:
- Inferior a 100 mg/dL para las personas con riesgo bajo, límite o moderado de sufrir un ataque cardíaco o cerebral.
- Menos de 70 mg/dL para las personas con riesgo elevado de sufrir un ataque cardíaco o cerebral.
- Menos de 55 mg/dL para las personas con riesgo muy elevado de sufrir un ataque cardíaco o cerebral.
Los niveles saludables de otros tipos de grasas en la sangre son:
- Triglicéridos inferiores a 150 mg/dL.
- Colesterol HDL (bueno) superior a 40 mg/dL.
Quizá necesite tomar medicamentos para mantener un nivel saludable de colesterol. Es posible que también deba hacer cambios en la alimentación y la actividad física. Existen algunos tipos de medicamentos que se usan para disminuir el colesterol. Uno de ellos son las estatinas. Los estudios han demostrado que algunas estatinas pueden:
- Reducir el grosor de la pared de la arteria carótida.
- Aumentar el tamaño de la abertura de las arterias (luz).
- Reducir la inflamación vascular (se cree que es una de las causas de la aterosclerosis).
La aterosclerosis puede avanzar hasta el punto de estrechar u obstruir los vasos sanguíneos. Se puede usar otro tipo de medicamento para prevenir el estrechamiento o la obstrucción causada por los coágulos sanguíneos. Estos medicamentos ayudan a evitar la formación de coágulos sanguíneos en el interior de los vasos sanguíneos. Entre estos medicamentos se incluyen la aspirina y algunos medicamentos recetados.
Tabaquismo
Se ha demostrado que el tabaquismo acelera el avance de la aterosclerosis. Es uno de los factores de riesgo más significativos para la arteriopatía periférica. El tabaquismo está vinculado a un índice más alto de complicaciones por cirugías vasculares, un mayor índice de amputación y mayor cantidad de ataques cardíacos y cerebrales. También está vinculado a una menor tasa de supervivencia respecto de ataques cardíacos y ataques cerebrales.
Estos son algunos de los efectos del tabaquismo:
- Estrechamiento de los vasos sanguíneos (a medida que los vasos sanguíneos se vuelven más pequeños, aumenta la presión arterial).
- Aumento de los niveles de monóxido de carbono en el torrente sanguíneo, lo que afecta el transporte de oxígeno.
- Coágulos sanguíneos.
- Aterosclerosis.
- Mayor riesgo de obstrucción en las arterias de las piernas (hay un aumento del 30 al 50% cuando se fuma medio paquete por día).
- Ataques cardíacos, ataques cerebrales o la muerte.
- Peores resultados en cirugías.
- Mayor riesgo de amputación.
Se ha demostrado que dejar de fumar disminuye el avance de la aterosclerosis.
En las pautas actuales, se recomienda que todos dejen de fumar. Si no puede dejar de fumar, es posible que el médico le derive a un especialista. El especialista puede recomendarle lo siguiente:
- Asesoramiento sobre cambios en el comportamiento.
- Grupos de apoyo.
- Terapia individual.
- Incorporación de nuevas habilidades para enfrentar el problema.
- Tratamiento de sustitución de nicotina.
- Medicamentos.
- Atención de seguimiento.
Estas son algunas medidas que se pueden adoptar para dejar de fumar:
- Deshacerse de todos los cigarrillos y ceniceros antes de dejar de fumar.
- Hablar con familiares y amigos para pedir apoyo.
- Mantenerse alejado de los eventos sociales que le den deseos de fumar.
- Pedir al médico una derivación con un especialista para obtener ayuda y dejar de fumar.
La mayoría de los planes de seguro médico cubren los medicamentos y servicios para ayudar a dejar de fumar. En algunos estados, Medicaid tiene cobertura para los medicamentos.
Se ha demostrado que el aumento de peso es mínimo tras un año sin fumar. Los beneficios de dejar de fumar superan con creces los efectos del aumento de peso.
Presión arterial alta
La presión arterial alta afecta la estructura de las paredes de las arterias. También acelera la aterosclerosis.
Las mediciones de la presión arterial se obtienen en dos números. La presión arterial sistólica es el número superior. Es la presión cuando el corazón se contrae. La presión arterial diastólica es el número inferior. Es la presión cuando el corazón se relaja entre latidos.
La presión arterial se clasifica en normal, elevada, o presión arterial alta de etapa 1 o de etapa 2:
- Presión arterial normal. Se llama de esta manera cuando la presión sistólica es menor que 120 y la diastólica es menor que 80 (120/80).
- Presión arterial elevada. En este caso, se presenta una presión sistólica de 120 a 129 y diastólica de menos de 80.
- Presión arterial alta de etapa 1. En este caso, se presenta una presión sistólica de 130 a 139 o diastólica de 80 a 89.
- Presión arterial alta de etapa 2. Para este caso, hay presión sistólica de 140 o superior o diastólica de 90 o superior.
Estas cifras deben utilizarse únicamente como guía. Una sola lectura elevada de la presión arterial no es necesariamente señal de ningún problema. El médico querrá disponer de varias mediciones de la presión arterial realizadas a lo largo de unos días o semanas antes de diagnosticar presión arterial alta y comenzar el tratamiento.
Bajar de peso, hacer ejercicio de forma habitual y seguir una dieta saludable resultan eficaces para bajar la presión arterial alta. Una pérdida de peso que represente un 5% del peso corporal total puede disminuir la presión arterial. También puede ayudar a que los medicamentos para la presión arterial funcionen mejor. Hacer 2½ horas de actividad física aeróbica moderada por semana puede ayudar a reducir el riesgo de tener presión arterial alta. Puede realizar actividades como caminar a paso acelerado, empujar una cortadora de césped, baile de salón o gimnasia acuática.
Se pueden usar medicamentos de presión sanguínea para ayudar a controlar la presión arterial alta. El médico le recetará los medicamentos adecuados para sus necesidades. Hay varios tipos de medicamentos que sirven para bajar la presión arterial de distintas formas.